La compleja adaptación de las novelas de Edgar Rice Burroughs estaba planeada para ser el inicio de una nueva franquicia. Disney eligió a un grupo de desconocidos como protagonistas y no supo cómo vender la historia. Para algunos era una mezcla extraña entre Duna y Star Wars, situación que motivó su terrible fracaso en taquilla. La producción de $263 millones de dólares apenas recaudó $284 MDD en todo el mundo. Aunque en la actualidad ha ganado cierto aprecio por parte de los cinéfilos, originó pérdidas entre $160 y $200 MDD.
Johnny Depp, el director Gore Verbinski, el productor Jerry Bruckheimer y Disney esperaban con ansias que esta cinta se convirtiera en su nueva Piratas del Caribe. Vaya ilusos. Lo que en otros tiempos pudo convertirse en un suceso, se convirtió en el fracaso más grande de su año. Ni su buen elenco, ni el supuesto aprecio por su protagonista lograron hacer de esto un éxito, pues la recaudación apenas igualó el presupuesto ($250 MDD). The Hollywood Reporter estimó las pérdidas en más de $150 MDD.
Para algunos, esta cinta de Brad Bird es casi una obra maestra de la ciencia ficción. Para otros, se trata de una de las decepciones más grandes del género. Aun con la participación de George Clooney, un apartado visual impresionante y una buena fecha de estreno (verano de 2015), el público simplemente no tuvo interés en esta historia original. Es, hasta el momento, uno de los peores fracasos de Disney, con pérdidas superiores a los $150 MDD.
La más reciente animación del estudio ha llamado más la atención por su fracaso que por su historia o personajes. La cinta acumuló una serie de factores catastróficos, entre ellos, una inexistente campaña de marketing, críticas mixtas y nulo interés de la audiencia. Vaya, ni siquiera debutó en el número uno de la taquilla durante uno de los fines de semana más lucrativos del año en Estados Unidos (Acción de Gracias). Disney perderá, según algunos reportes, entre $100 y $150 MDD.
Pocos se atrevieron a ver esta animación realizada a través de captura de movimiento. Ni el respaldo de la empresa ni la presencia de Robert Zemeckis en la producción ayudaron a esta historia de ciencia ficción. En su momento, fue el fracaso más grande en la historia de Disney, con pérdidas que superaron los $100 MDD.
Era la adaptación de una novela muy conocida, contaba con Ava DuVernay en la dirección y con Oprah Winfrey como una de sus protagonistas. Todo apuntaba a un nuevo éxito entre el público familiar, pero nada más lejos de la realidad. Aun cuando su presupuesto no fue tan grande ($100 – $130 MDD), Un viaje en el tiempo fue prácticamente ignorada por las audiencias fuera de Estados Unidos. Ese rechazo llevó a que la colorida producción perdiera entre $85 y $130 MDD, tomando en cuenta todos los gastos e ingresos.
Si a principios de año alguien nos hubiera dicho que esta animación sería un rotundo fracaso, lo habríamos tachado de loco. Hoy es una triste realidad. Muy pocos tuvieron interés en este spin-off de la franquicia Toy Story, y aunque Disney le dio una gran campaña de marketing y contrató al mismísimo Chris Evans para darle voz al protagonista, todos los esfuerzos fueron en vano. Su raquítica taquilla de apenas $226 MDD es inferior a la de animaciones de menor calibre como Sing 2: ¡Ven y canta de nuevo! o Los tipos malos. Las pérdidas para Disney y Pixar se ubican en los $100 MDD.
Aunque cuenta con una animación de primer nivel y una bella historia, Un gran dinosaurio es uno de los peores fracasos en la historia de Disney. Quizá la falta de actores reconocidos en el doblaje o una discreta campaña de marketing cavaron su tumba, pero es uno de esos casos donde la película merecía mejor suerte. En 2015, Disney enfrentó pérdidas de entre $85 y $100 MDD gracias a esta película.
Esta película llena de fantasía contó con la dirección de Steven Spielberg y adaptó una de las novelas más conocidas de Roald Dahl. Desgraciadamente, su aspecto oscuro y poco familiar alejó al público objetivo de esta producción, por lo que se convirtió en una verdadera máquina de perder dinero. Alrededor de $80 MDD fueron los que se perdieron en contar esta historia.
Tras el impresionante éxito de Alicia en el país de las maravillas ($1,000 MDD), era obvio que una secuela iniciaría su producción. Para desgracia de los creadores, parece que la audiencia solo tuvo curiosidad una vez, y no les gustó lo que vieron. Seis años después, la segunda parte de la historia apenas recaudó 70% menos que su antecesora, una caída a todas luces brutal. Según algunos reportes, las pérdidas de esta secuela ascienden a $70 millones de dólares.
El filme ha quedado como uno de los peores de Marvel, tanto en cuanto a crítica se refiere como, por supuesto, en cuanto a taquilla. Aunque Disney invirtió 193,2 millones de dólares en la preproducción y filmación, la película recibió críticas negativas y generó menos ingresos que sus predecesoras, lo que dejó un beneficio de solo 81,9 millones de dólares después de los reembolsos. Además, se espera que los costos de postproducción aumenten en futuros informes financieros.
A pesar de que la película ha tenido críticas algo mejores y sin duda es muy disfrutable, no ha conseguido engatusar a tanto público como se esperaba. Los tráilers con un rejuvenecido Harrison Ford generaron expectativas positivas, pero el coste de producción de la película ha sido considerable. Aunque no se proporcionaron cifras específicas, se calcula que ha costado mucho más que 300 millones solo en producción… y apenas ha recaudado 389,9 millones en todo el mundo.